lunes, 9 de marzo de 2009

El final múltiple: escritura dos posibles finales alternativos coherentes.

1r FINAL:

Edward bajó del avión sin pronunciar palabra alguna, como había estado haciendo durante todo el viaje. Yo tenía muchas preguntas, pero no quise hacérselas, no quería estrpear todo el tiempo que pudiera estar a mi lado. Cuando entramos en el aeropuerto y cogimos las maletas cogimos un taxi, y yo me quedé dormida por el camino.
Cuando desperté estaba en mi cama. Me levanté preocupada por si Edward había vuelto a dejarme y miré la hora de mi reloj de pasada. Eran las cuatro y media de la madrugada, luego mis ojos se fijaron en el día que marcaba el reloj: "¡No, no, no! ¡No, por favor!" pensé mientras me apoyaba en la mesita de noche. El día que marcaba el reloj era el día que se suponía que Alice había regresado, el día anterior a mi marcha a Itália, donde me había reencontrado con Edward.
Corrí hacia la habitación de mi padre, miré también su despertador. El mismo día, la misma hora. No podía haber sido todo un sueño...

-¡No!-grité- ¡No, no, no!

Mi padre se despertó sobresaltado, luego me miró con un toque de ansia y miedo.

-Bella... ¿Que te ocurre?

-¡¿Dónde está?!


-Pero... ¿Quién?

-¡Alice! ¡¿Dónde está Alice?!

-Bella... Creí que Jacob te había hecho olvidar todo aquello... Tienes que hacerte a la idea... No volverán. Ni Alice... ni ningún otro.

-Pero... Es que... ¡No puede ser!

-Bella...

-Estoy soñando...- dije pellizcándome en el brazo.

Pero no desperté... Aquello no era un sueño. Me quedé allí, de pie en medio de la habitación, ignorando a mi padre, deseando sólo una cosa: volver a soñar con él, y esta vez, no despertar.

2n FINAL:

Edward y yo volvimos del aeropuerto en un taxi. El taxi aparcó en mi casa y nosotros dejamos las maletas en el suelo. Aquella tarde llovía y el sol estaba escondido entre las nubes, ni siquiera un rayo iluminaba el cielo. El coche fúnebre estaba aparcado al lado del de mi padre. Edward lo vio primero, pero no puedo evitar que yo también lo viera. Corrí hacia la puerta de mi casa, sin aliento.
Cuando tenía la mano puesta en la puerta alguien abrió desde dentro. Mi padre tenía el aspecto de alguien que ha envejecido diez años en una noche. No le dije nada, le abracé fuerte. Nunca me había dado cuenta de cuanto le quería.

-¿Bella?

-Papá...¿Qué es esto?- dije señalando los coches negros.

-Esto...-dijo Charlie enjuagándose una lágrima- Jacob murió anoche.

La sangre abandonó mi rostro.

-No...No puede ser verdad...¿Que...que dices?

-Bella, Jacob creyó que te habías ido para siempre. Se enteró que habías ido en busca de Edward- pronunció aquel nombre como si fuera el del diablo- Cogió una moto y se encaminó hacia el aeropuerto, acelerando hasta el máximo la velocidad... Fue un accidente de tráfico. Murió en el acto.

-¿Me estás diciendo... que Jacob ha muerto por mi culpa?- la voz se me fue apagando hasta quedar casi inaudible.

Por supuesto que llovía ese día, por supuesto que el sol estaba oculto. Jacob siempre había sido mi sol, el que me iluminó cuando Edward me dejó.

Me sentía insignificante... Una asesina.

La asesina de Jacob.

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