Mostrando entradas con la etiqueta Descripción del sueño de uno de los personajes.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Descripción del sueño de uno de los personajes.. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de enero de 2009

Descripción del sueño de uno de los personajes.

Entonces las nubes cubrieron el sol y el paisaje soleado se fue convirtiendo poco a poco en el paisaje húmedo y verde de Forks. La playa en la que había empezado mi sueño había desaparecido para dar lugar al bosque del lado de mi casa y, junto a un árbol, Edward permanecía de espaldas, en un pequeño claro de luz. Su piel brillaba al sol, como cientos de diamantes. Mi abuela había desaparecido.
-Edward- le llamé.
Pero no se giró. Volví a llamarle, pero parecía no estar escuchándome. Avancé por la espesa maleza penosamente hasta llegar a su lado. Le toqué el hombro y le hice girarse hasta encontrar mi rostro frente al suyo.
-Edward- repetí.
Aunque miraba en la dirección de mi cara, parecía no verme. Era como si mirara a través de mí.
-¿Bella?- preguntó levantando una ceja.
-Sí, estoy aquí- respiré aliviada.
-¿Bella?- repitió con un tono de angustia en su voz.
-Edward, mírame. Estoy delante de ti.
-Bella no te veo, ¿dónde estás?
-Justo aquí- dije rozándole la cara marmolea fría como el hielo.
Pero pareció no notar el contacto de mis dedos y volvió a girarse dándome la espalda. Nerviosa, aunque sabía que aquello tenía que ser un sueño me planté frente de él y miré sus ojos dorados, fijos en el suelo. Entonces unos pasos hicieron que me girara. Alice, grácil y elegante como siempre avanzaba por el bosque, viniendo hacía donde estábamos.

-¡Alice!- grité. Y como temía, no me oyó.
-Edward- dijo ella levantándole la cabeza cogiéndole por el mentón- Edward, vuelve con ella.
-No puedo, Alice…-empezó él agachándose en el suelo, arrancando la hierba de su alrededor- No puedo volver a exponerla a un peligro como James. Debo pensar que así es mejor, ella estará mejor.
-Edward…
-Alice, no volveré a por ella.
Oír aquellas palabras hizo que el nerviosismos se esfumara, para dejar paso a la angustia. Eso era un sueño, pero me dolía oír esas palabras. No volveré a por ella. Sabía que eso no había ocurrido, que cuando despertara sería otro día junto a él. Que las palabras que me había dicho aquella vez en el hospital no se habían hecho realidad, que no me había quedado en Phoenix después de lo ocurrido con James. Me arrodillé a su lado, como estaba haciendo Alice, puse una mano en su rostro y dije notando como las lágrimas resbalaban por mis mejillas involuntariamente:
-Edward, estoy a salvo, ya estás conmigo.
Desperté con la luz amarillenta entrando por mi ventana y corrí hacia el calendario para asegurarme de que día era. Todo ha sido un sueño, me dije, Solo un sueño.